A veces es bueno esperar y tener paciencia en la espera de que algo que deseamos ocurra, pero una gran persona me dijo que de nada sirve hacerlo si no intervenimos para lograr nuestros objetivos. Es decir, que de nada sirve sentarse a dejar que el tiempo pase y haga realidad lo que queremos, si no ponemos algo de nuestra parte en el proceso.
A veces es más fácil no hacer nada, por temor al fracaso o por falta de voluntad (o por falta de autoestima, a veces) y observar como se desarrollan las cosas, así es simple, observando desde fuera lo que hacen en nuestras vidas, anhelos y seres queridos. Pero no está bien.
Con una actitud pasiva no conseguimos mucho. Siempre existe la posibilidad del fracaso y es algo con lo que debemos aprender a vivir. Sin embargo, análogamente existe la posibilidad del triunfo, jamás inalcanzable. Y pese a que soy partidaria de luchar hasta el final (no rendirse ante la adversidad y aunque suene terca, insistir), también se que hay que saber perder. Asumir la derrota; por que quien no la conoce, no conocerá no disfrutará lo que es el verdadero triunfo.
Lecciones de vida.
No se cuando dejé de esperar, pero me alegro de haberlo hecho a tiempo :)
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